La Ciudad de Buenos Aires enfrenta una crisis habitacional que afecta a una parte significativa de su población. Según datos de la Defensoría del Pueblo, aproximadamente el 5% de las viviendas presentan condiciones deficitarias, y alrededor del 6% de los habitantes residen en villas, asentamientos informales y núcleos habitacionales transitorios. Esto equivale a cerca de 200.000 personas viviendo en condiciones precarias, principalmente en la zona sur de la ciudad.
El hacinamiento es otro problema grave: el 11% de los hogares porteños, que representan a unas 126.000 personas, viven en espacios reducidos. En la zona sur, este índice supera el 20%, lo que indica una situación alarmante. Además, los servicios públicos resultan insuficientes en muchos barrios; por ejemplo, un 5% de las viviendas utilizan garrafas como combustible principal para cocinar, y en las villas y asentamientos, muchos hogares carecen de servicios básicos o los tienen de manera deficitaria.
La falta de acceso a una vivienda digna no solo afecta la calidad de vida de las personas, sino que también tiene implicancias en la salud, la educación y las oportunidades laborales. Es fundamental que las autoridades implementen políticas públicas integrales que aborden esta problemática de manera efectiva, garantizando el derecho a una vivienda adecuada para todos los habitantes de la ciudad.

